martes, 14 de julio de 2015

Estat d'emergència. Tecla Sala, junio-julio 2015


Amparo R. Maján

El evento

Esta semana se clausuró la exposición Estat d’emergència, muestra de este último solsticio de 2015 realizada por artistas vinculados al TPK de l’Hospitalet. La cita de este final de temporada del taller era en el Tecla Sala, e incluía obras de muchos y distintos géneros, clasificados, híbridos y heterodoxos (como gusta de decir uno de sus organizadores).

Jesús Fernández

En este momento (ahora) sus piezas comienzan ya un nuevo itinerario, desde el que ya fuera su primer momento de emergencia hasta su transformación en el desmontaje y más allá. Algunas de ellas quedarán en tránsito de desaparición, otras a la búsqueda de nuevas torsiones, y otras de vuelta a su estado de potencia, al silencio o a la quietud de un almacén o el estudio.

Carmen Selma

El juego de palabras de Estat d’emergència encierra, por supuesto, una metáfora desprendida de otros muchos solsticios del TPK, pero que responde, desde luego, a uno de sus impulsos: la reflexión sobre la dificultad de la creación, la paradoja de sus complejos pero espontáneos procesos, su eclosión. Así, por ello, no sorprende ver unida la vital idea de emergencia a un verbo (estar) transitorio por definición, caduco, situado, potencial, atento a las hablas y a los acontecimientos, cuando menos ubicado, aquí o allá.


Lo que sí choca, o algo así, es ver esta palabra aliada con un participio. Entrar en ese juego metafórico supone, al menos en principio, un inevitable ejercicio de torsión lingüística. De entrada recibimos ya un inicial aviso del narrador, que nos recuerda los estados escolares de la materia: sólida, líquida, gaseosa, inflamada, distinguible, ciertamente permutable y progresiva, expuesta a su cambio desde la nube al vaso, desde nuestra imaginación hasta el charco helado invernal. Su estado de acabamiento de algo inacabable nos introduce en mitad del arco.

Dani Aixelà
Estat d’emergència parecía (podemos ya decirlo así) moverse entre los límites de lo que los viejos pensadores de la Antigüedad griega pudieran haber llamado «los cuatro elementos», aunque con representantes ahora empujados a crear puentes en ese intrincado campo de juego. Dicho de una manera más contemporánea, se disponía a perpetrar un acto artístico que invitaba, desde una interioridad, a una gradual salida a flote de algo, a recuperar algo de la viveza de siempre dejando atrás tanto el tiempo clásico del ser como el moderno del representar. Caer o salir de una forma, desdibujar un fondo, emerger en estrato.

José Más


Momento de estilo

Pero si tenemos que situar un tiempo de comienzo para la emergencia, este se ubicará cerca de algún recipiente, en torno a él. Si lo aproximáramos a otro marco, la emergencia sería probablemente una invitación, o a la dispersión, en sus márgenes, o al enclaustramiento en su centro, en el propio yo del espacio recogido. El recipiente, como límite, marca una frontera con la que luchar, y un interior desde el que provenir. Se ha de destacar el momento en que algo aparece en ese estado de latencia, potencia, tensión, es la creación artística. Un hilo transparente une todas las obras de Estat d’emergència.

Quim Rueda


El artista, llegados a este punto, afronta un recipiente, y este se resiste, o no, o demasiado, pero se da lugar a un fragmento de emergencia, a un momento claro de lo que podría incluso convertirse en un estilo, aunque ahora sea solo estrato. En las salas de la exposición podíamos encontrar sobre todo distintos estados de emergencia y momentos de una misma acción original, distintos resultados de la torsión entre elementos. Estratos entre los límites de una oración, entre estado y emergencia.

Tadeo Sánchez


Oscilando tanto desde una gravedad invertida, cero de tensión, emergencia en forma de levedad, efluvio y conexión fugaz e inestable, partiendo desde el suelo hacia el estado gaseoso de la imaginación y del pensamiento, como haciendo lo posible por acercar las asociaciones causales al momento de la creación, juntando las piezas a partir de sus atracciones.

Montero & Pisuerga
Marie Francòise Prost-Manillier

   

Pero no, no solo eso, también desde la caída pura de la emergencia, inintencionadamente, obligada por la fuerza misma de gravitación. Emergencia sustantiva.

Carmen Collantes


Además de forzada, perforada, desde las heridas abiertas con sus fluidos coagulados, sedimentados, en el centro de la experiencia estética, dispuestos para su análisis como pasado, permanentes como herida, cicatriz, documento.

        
video

Diego Tampanelli

Son “los estados” de “emergencia”, momentos congelados en el tiempo, pestañas atrapadas en plexiglás, muñecas embolsadas... Actos de emergencia puramente potencial, encerrados, a punto de explotar, poniendo en cuestión la vida, las andanzas y la muerte, la propia posibilidad de emerger en el estado de emergencia.

Arnau Bellavista
Elena Ponz
  

En esta exposición podemos ver manifestada una posición estética que rompe con la clásica división entre forma y fondo; aquí no se aprecia esa posición de un fondo que quiere manifestarse con el artista y que en algún momento es incapaz de salir, mediado por unas formas siempre imperfectas o ilusionadamente perfeccionables, y que también aparece a menudo impedido por la sequía del artista. Ni siquiera se aprecia una forma estilizada o ajena dominada por un artista olvidado de fondo.

Vicente da Palma

Aquí la forma misma es estado de emergencia, portadora de fondo, fondo mismo. La forma es emergencia misma como potencia, como acto, como acontecimiento, y no solo eso, sino como latencia, huella, sedimento, estrato de algo que queda sostenido en un impulso artístico convertido en motor estético, tiempo.

Rodolfo Green

Esta exposición se aproxima ya inexorablemente a un presente inagotable, que ha venido para quedarse y que se queda para ser jugado y para pasar.



Estat d'emergència culminó en una serie de performances que no quedaron siquiera registradas en las salas, que sucedieron fuera, que se fueron, ya archivadas, solo soportadas en los asistentes al acto celebratorio de la emergencia, al aire libre, amparadas por la noche, por los rincones apagados de las farolas, apagamiento del acontecimiento que estuvo pero se fue.






En las lentes, las cámaras, las retinas, los estratos de emergencia quedaron momentáneamente fijados. Sobre todo en esas pantallas oculares que la biología neutraliza con su química, y que el cerebro ordena impregnar de capas sucesivas de memoria, dejando constancia de que la emergencia vuelve al recipiente que la transporta, al momento de emergencia inicial, en torno al marco, en torno al presente. Y continua, desde el estado al estar, y desde el estar a sus tiempos de emergencia.



Agustín Fructuoso

Xaro del Castillo



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